El proyecto para Bodega Isaval en La Rioja partía de un reto singular: volver a dar vida a un espacio que llevaba tiempo en desuso, pero que guardaba un inmenso valor vital e histórico para sus propietarios. No se trataba de sustituir, sino de colaborar con la preexistencia, entendiendo su historia y acompañándola hacia el futuro.
Intervención Sutil
El planteamiento fue similar al de envolver un regalo sin alterar su esencia. Intervenimos solo donde era necesario para aportar funcionalidad, respetando la estructura tradicional vinícola. Primero aseguramos lo existente, después ordenamos y finalmente incorporamos los elementos industriales y representativos necesarios. Los nuevos añadidos se integran sin restar protagonismo a la arquitectura original.
Sofisticar lo Tradicional
La iluminación jugó un papel clave para crear recorridos y enfatizar los materiales sin cambiar el alma del lugar. Los espacios de producción conviven ahora con las zonas de recepción y cata en un equilibrio perfecto. El resultado es un entorno industrial eficiente que mantiene viva la tradición riojana, demostrando que simplificar y hacer sofisticado lo tradicional requiere más trabajo que introducir complejidad innecesaria.