La luz no es solo algo que ilumina un espacio, es el elemento que lo define. En el estudio, trabajamos la luz natural no como una consecuencia de abrir ventanas, sino como el primer material de construcción que tenemos en cuenta al proyectar.
Una entrada de luz cenital puede transformar completamente la percepción de un pasillo oscuro, convirtiéndolo en una galería. Del mismo modo, el control solar mediante celosías o voladizos permite que una sala de estar sea cálida en invierno y fresca en verano.
En nuestra experiencia, los espacios más exitosos son aquellos donde la luz natural varía a lo largo del día, creando un juego de sombras que le da vida a la arquitectura.